Mamá, mándame alguna foto de cuando estudiabas

Y allí estaban bajo el epígrafe “fotos antiguas” muchas fotos en blanco y negro, sepia, y en color, descoloridas por los años. Imágenes con una pátina de ternura que encierran lo que recordamos y que están en nuestro presente porque somos también lo que hemos sido.

Dos cajas de zapatos hasta los topes porque desde que tengo uso de razón estoy importunando a familia y extraños con la manía que tengo de plasmarlo todo en fotos. Para mí no son solo imágenes, son un trocito de vida, como el aleteo de una mariposa, como un parpadeo que nos trae la belleza y la ternura de tiempos pasados.

Y en este álbum de fotos escaneadas destaca una,datada allá por la década de los sesenta, de mi bisabuelo Jesús. Aquel que en un post de Te Cuento os comenté que este intrépido antepasado se lió la manta a la cabeza, y con un traje, el único que tenía, cogió su maleta de cartón y se embarcó en el puerto de Bilbao para Cuba. Iba a recoger caña de azúcar para hacer cuartos, quería mercar unha leira al lado de su humilde casa. Sería allá por los años veinte.

Años después su hijo, mi abuelo José volvió a revolucionarle la vida cuando se volvió a manifestar el espíritu aventurero de la familia, vendieron todo y abandonaron la aldea para instalarse en la ciudad. Nos trasladamos toda la familia, grandes, medianos y pequeños.

Os imaginais lo que supondría para un anciano dejar su aldea, su casa, sus tierras, sus animales, y seguir a la familia? Pero era un valiente, ya lo había demostrado. Seguro que en poco tiempo había encontrado alguna ocupación que lo distrajera. Un trozo de madera para tallar y con ella hacía maravillas.

Recuerdo un cabecero de cama, dos mesitas y un armario, hechos a mano y de los que aún hoy hay algún elemento en casa. En esta empresa el bisabuelo tuvo algo que ver.

Os contaré una anécdota. De Cuba se había traído un precioso espejo de viaje con los bordes de latón y una pestaña que le salía por detrás, seguramente para que se sostuviera de pie y verse en él perfectamente cuando se afeitaba. Pues en ese espejo se miraba después de que la bisnieta con sus manos regordetas e infantiles le cortara los pelillos que le asomaban por la nariz Lo tengo claro como si aconteciera ayer. Es de las pocas cosas que recuerdo de mi bisabuelo.

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5 comentarios en “Mamá, mándame alguna foto de cuando estudiabas

  1. Un hermano de mi abuelo, con 18 años y habiendo vivido siempre en una aldea del interior, se embarcó en el puerto de Coruña, y se plantó en Buenos Aires sin tener ningún contacto ni nadie conocido en esa gran ciudad…

    Quizá no debamos asustarnos ante los grandes cambios en nuestras vidas, sino mas bien tenerle miedo a que nuestra vida no cambie y se estanque..

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    • Completamente de acuerdo. Nada de tenores a lo desconocido, nada de pensárselo tanto que ya se escapa la oportunidad, nada de agobiarse. Lo nuevo abre ventanas a una nueva realidad.
      Pues a ponerlo en práctica!
      Gracias por tu comentario, querido amigo!

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  2. Que recordos más fermosos conservas. Que además son cachiños da túa vida, sigue a disfrutalos durante moito tempo e sigue contandonos as túas historias.

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  3. Tes que verme, mellor oírme, cuando nos xuntamos os tres. Contolles o que lembro da niña infancia e xuventude, para que me coñezan mais e tamen para que garden esas historias. En fin.
    Mira qué son pesada!!!
    Gracias Sole por comentarme

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