La curiosidad por aprender

En la papelera un grupo de folios en vertical, sin arrugar, como si: hice lo que pude, ahora a ver lo que pasa. Los iba a recoger para reciclarlos porque se podían aprovechar por la parte de atrás, pero los ojos recorrieron las líneas y me engancharon. Oraciones.

A ver, una especie de autoevaluación, a ver cómo piensa esta cabecita, cómo guarda lo que tantas veces he explicado. Tendrá un compartimento aún con estos contenidos, o los intereses que tengo ahora habrán eclipsado todo lo anterior?

Doblé los folios en cuatro, y al bolsillo. Seguí con la tarea.

Hora del café. Cogí el lápiz que llevo siempre en el bolso, hoy es una mochila muy molona, muy urban, y entre una tostada con aguacate, salmón y queso Camembert, y dos kiwis y una manzana, metí las oraciones.

Hubo preguntas que no pude hacer porque no me sonaban a nada, pero otras creo que salieron bordadas. El suplemento, los complementos directo, indirecto y circunstancial, los sujetos, y las oraciones pasivas y pasivas reflejas. Y tengo que señalar que no eran fáciles, tenían su aquél.

Qué bien se queda una. Ahora tendré que buscar a un profe que me lo corrija.

La curiosidad para aprender creo que es lo primero que tenemos que inculcar a nuestros niños cuando les abramos el camino a la vida.

Empujarlos suavemente con una mano en la espalda para que deseen saber más y más, de todo lo que les rodea.

Acercarlos a la magia de la lectura. Que un libro siempre dé las buenas noches.

La magia de la escritura. Ahí es donde hacemos un ejercicio de creación, donde reflejamos lo que somos y lo que anhelamos llegar a ser. Hasta incluso unn ejercicio de liberación. Libera preocupaciones, miedos, ansias de libertad, que a veces somos incapaces de expresar verbalmente.

“Cada maestro tiene su librillo” Eso es y será. Pero la meta a conseguir, los logros que queremos obtener, a veces es con los instrumentos más sencillos.

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2 comentarios en “La curiosidad por aprender

  1. Me decían cuando aprendí a conducir (aun joven, pero ya no “jovencito”) que hay una edad a partir de la cual el cerebro prioriza los conocimientos ya adquiridos frente al interés por aprender cosas nuevas…

    Yo sigo creyendo que nos mantenemos jóvenes mientras conservamos la curiosidad y el interés por aprender cosas nuevas. Y el verdadero síntoma de vejez es cuando esa curiosidad desaparece !!

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