Punto y aparte

Años y años imaginando, soñando con el mítico día de la jubilación, y hoy, hoy mismo lo está viviendo. Es el primer día.

El viernes, su último día de trabajo, el último vistazo al entorno en el que ha desarrollado su día a día durante tantísimas horas, sus compañeros con los que ha compartido tantos problemas y tantas alegrías. Lo echaría de menos? Es que no se lo plantea. Se abre la puerta, dará el paso y traspasará el umbral con fuerza y con muchas ansias de renovación, sin volver la vista atrás. Se abre un nuevo mundo que está sin planificar y eso es lo más emocionante.

Los últimos meses en el trabajo con vacaciones y días que le quedaban por disfrutar, fueron de lo más liviano. Una antesala a lo que iba a ser el después. Empezó a vislumbrar en que iba a ocupar las jornadas futuras. Lo sentía por sus nietos, pero el papel de guardería no iba con él. Sí, echaría una mano cuando hiciera falta y estuviera disponible, pero quería tener su propia vida. Veía con frecuencia la cara de angustia y agobio de muchos abuelos que hacían de padres a tiempo completo, y no lo veía justo. Reuniones familiares y viajes juntos, perfecto. Pero su tiempo era suyo.

Le estaba dando vueltas a una idea que cada día la veía con más claridad. Vender el piso de la ciudad y cambiar de entorno. En el rural, en la costa? No lo tenía claro porque tampoco había profundizado en el asunto. No sentía arraigo ni que estuviera atado a su casa. Sentía que el hogar va contigo allí donde vayas, surge sin esfuerzo. Cierto es que en su larga vida lo que consideraba imprescindible fue cambiando según la etapa que estaba viviendo. Ahora un poco le bastaba. Libros, unos vinilos, un sofá y poco más.

Una borrasca asociada a un frente frío con nieve para bajas alturas.

Dejó la compra en el cajetín del supermercado y sus pasos lo encaminaron a una cafetería de esas que prefería él, con grandes ventanales. No le gustaban los espacios cerrados o que dieran esa sensación, lo agobiaban.

Allí estaba Mara. Nuestra Mara, la que dejamos plantando los tulipanes, sentada en un taburete, mas bien, haciendo equilibrios sobre él, tomándose un chocolate y unas galletas de avena. Resguardándose también del frío.

Y hoy ninguno de los dos tenía prisa.

Anuncios

4 comentarios en “Punto y aparte

  1. Recuerdo cuando vi “Notting Hill”; película absolutamente predecible, en la que ya antes de empezar a verla sabemos que habrá “happy end”. Pero aquí… Mara no estaba plantando tulipanes cuando la saludó un joven ? Y ahora tiene tiempo a coincidir con el recién jubilado… Que pasará ?? 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s