El mar, la mar

Si normalmente el mar, la costa, mi pueblecito costero y su gente ocupa en mi mente un huequecito presente cada día, pasado el fin de año eso se incrementa de forma exponencial. Soy pesada con el tema, lo sé.

Rescaté estas dos entradas de “Te cuento”, y no es porque no pueda crear sin estar presente, es que quiero que nos acompañen en esta nueva andadura. Además me gustó mucho escribirlas y ahora espero que también vosotros las disfruteis al leerlas o releerlas.

Jackie mujer de mar”

“Anda home, que hoxe non fun á peluquería”

Jackie es nuestra guía en una visita guíada sobre barcos de pesca en el marco de la Segunda ExpoRía que se celebra en Camariñas este fin de semana.

Y este fue su comentario cuando una de las integrantes de la “expedición” le pidió permiso para sacar fotos. Y no era yo. Esta que escribe no quería perderse ni un gesto, ni una palabra ni una expresión de esta mujer fascinante, de tradición marinera de muchas generaciones atrás.

Como nos dijo Jackie, toda la gente del mar quiere que sus hijos adquieran una educación, unos estudios y alejarlos del mar, ese mar que les da el pan, pero que es caprichosa y mandona, a la par que generosa y benevolente.

Jackie estudió, pero al final la hija de un marinero del canto (palangre, pesca de merluza conn un sedal largo y muchos anzuelos) ennovió con el hijo de un percebeiro, y ya la tenemos liada. Él llega a ser patrón de su barco y ella su marinera. Mayormente pescan nécora, camarón, pulpo tres meses en invierno, y centolla en navidad. Pueden llevar en la embarcación, que es bastante pequeña, hasta 150 nasas. Las nécoras y el camarón se pescan de noche. Salen de puerto sobre las ocho de la tarde. Cada día largan el rosario, todas las nasas con su carnaza (sardina o boquerón, algo barato) y recogen a la vuelta. Con el pulpo y el centollo es diferente. Las nasas pueden estar hasta una semana en el fondo.

Pero nuestra Jackie, rompedora ella, optó por el marisqueo a pie, y abandonó el barco. “Traballar co home todos os días estresa moito” Ahora sumergida en agua y rastrillendo la arena trabaja dos horas de una forma muy dura e intensiva, cuando la marea sube, y dos cuando baja. Va con traje de neopreno, y en invierno con guantes y gorro. Tiene la espalda y los metacarpianos destrozados, pero es lo que hay.

Una sonrisa arrolladora y un entusiasmo peremne. No es un trabajo fácil, no es un trabajo de oficina. Pero ella es una mujer de mar, no puede ni quiere otra cosa.

“Josefa y su escala pluviométrica”

Algo nos despertó a las peludas y a mí sobre las tres de la madrugada. Visita al jardín. Mucho calor. Y vuelta a relajarse entre las sábanas.

Cuando a las ocho y media, definitivamente despiertos echamos una ojeada, todo era de una brillantez suprema. Había llovido, pero cuánto?

La respuesta en forma de parte puviométrico nos la dio Josefa. Ya sabéis de otros años, es mi vecina y amiga de Camariñas, además de la “conseguidora”

Al pasar por delante de su casa estaba trajinando en la cocina y al vernos se asomó a la ventana. Siempre es un placer un rato de conversación con ella. En su infinita sabiduría, que cada día me sorprende más con soluciones básicas y sencillas, ideó, presumo que sin querer, como contabilizar la cantidad de agua caída.

En la huerta tiene un barreño para recoger la lluvia, que luego reutiliza para regar lechugas y tomates que pugnan por sobrevivir en esta sequía. Pues en este barreño habrá recogido cuatro litros. “Unha chuvieira”, es decir poca cosa.

Ahora estamos atesorando momentos, imágenes, sonidos, aromas, mientras nos tomamos un café en nuestra cafetería de siempre. Viviendo y esperando para compartir un café con nuestra vecina y echarnos unas risas, que seguro no han de faltar.

Ayer 3 de enero, hablé con ella. Tiene la gripe. Estaba muy pachucha, pero aún así nos emocionamos y ya vimos el verano como algo más cercano. Un punto de encuentro en el que vamos a disfrutar cada día. Qué te mejores, querida amiga.

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2 comentarios en “El mar, la mar

  1. Siempre nos dejas con ganas de más. A falta de ello me dediquè a releer todas tus anteriores relatos. Y me he quedado de un relajado que no veas. Gracias y sigue así en este 2018

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