Por fin tengo la admiración de quien más admiro

Y no es eso lo que buscamos todos?

Siempre les digo a mis hijos que la persona con la que estén lo primero que tienen que tener en cuenta es admirarla y lo segundo gustarse a si mismo en el convivir con esa pareja, que no tengas que fingir, que no tengas que crear un personaje para gustar al otro, para entrar en su juego. Reconozco que hay que ceder mucho por una y otra parte, pero acaso no es más fácil cuando hay unn cierto grado de admiración y respeto? No, no estoy viviendo en “los mundos de Yupi” como dicen por ahí, es mi visión de una relación. Lo demás viene rodado. O no?

Por cierto. Por qué los españoles chillamos tanto cuando en público en una cafetería nos sentamos a tomar un café con nuestra gente. Esto parece una feria. No digo yo que estemos como en un entierro, pero esto? Ojo que yo también me echo unas buenas carcajadas sin reparar en los que me rodean aunque el sentido del decoro me hace bajar la voz para no molestar y sobretodo para que no oigan lo que estamos hablando en petit comité porque a nadie le importa.

A lo que íbamos.

No os parece que no hay nada más grato que esa mirada de admiración que te dirige tu pareja, tu padre, tu hijo, un amigo, o la misma mirada de admiración con la que tú les correspondes? Por conseguir un logro, por remontar el vuelo después de una caída, por demostrar su empatía con los demás, por tantas cosas.

Y esto no es por ser fechas navideñas, un hueco en nuestras vidas abonado a las palabras bonitas y volátiles. No. Esto es para todo el año.

Abandono la cafetería después de una hora. Me pregunto, por qué tengo que escribir siempre en este entorno, entre tanta cháchara?

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2 comentarios en “Por fin tengo la admiración de quien más admiro

    • No soy nada exhibicionista,lo sabes.
      Voy a las cafeterías, en Camariñas , en Lugo, en Santiago, a escribir porque es el lugar apropiado para activar la imaginación, para intentar crear vidas paralelas de los que te rodean, y sentir bullir la cabecita con muchos relatos que, a veces toman forma y otras quedan a la espera.
      A ver si va a ser que tienes envidia de mi teclado, galopín?
      Te quiero y te admiro sobretodo, querido hijo

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