Contemplando la tormenta con su mamá

Con sus manitas regordetas apoyadas en el alféizar de la ventana y su perrita Martina al lado observaban los dos las enormes gotas que repiqueteaban contra el cristal. Todo había pasado ya.

Aunque el día anterior aún habían estado jugando en la playa, su mamá hoy no los había llevado porque, dijo ella, tiene pintas de desencadenarse una tormenta, una buena tormenta.

Así que después de la siestecita, colocaron unas cuantas piezas en el puzzle grande, grandísino, que les había regalado el abuelo Geno por navidad y se acurrucaron los tres en el acogedor sofá lleno de cojines que tuvieron que echar a un lado y se zambulleron en las aventuras de “ Otto el rinoceronte”.

De repente todo se volvió oscuro, tanto que mamá tuvo que encender la luz, y como ya estaba levantada dijo que se iba a la cocina a preparar un chocolate.

Solos Luca y Martina.

Como si estuvieran cayendo canicas del cielo, así la lluvia golpeaba los cristales del gran ventanal. Eso era fascinante. La pequeña Martina se refugió debajo de la mesa donde tenían el puzzle, aquello eran palabras mayores, mejor estar escondidita. Y Luca, que con sus tres añitos no recordaba nada igual, hizo amago de llamar a mamá a gritos, pero el muy valiente se acercó a ver lo que era todo aquel estruendo.

Se subió al pequeño sofá colocado al lado de la ventana y encima del cojín como privilegiado espectador vio como si fuera un garabato muy brillante en el cielo. Ay, sí, eso ya era mucho para él. Su boquita gritó: Mamá, ven! No se echó en sus brazos llorando. No se alejó de la ventana. No se bajó del sofá. Solo quería a su mamá cerquita, abrazándolo y contándole lo que era una tormanta, la magia que la envolvía y lo calentitos y protegidos que estaban en su casita. Su acogedora casita, un baluarte, la torre de un castillo para contemplar el espectáculo mágico.

Y Martina vio la reunión y armándose de valor salió de su escondite y se unió a ellos.

Cuando todo pasó, mamá cogió del cajón el Cuaderno Para Escribir Relatos que le había regalado por su cumple y escribió lo que Luca le iba contando de la fascinante tormenta.

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2 comentarios en “Contemplando la tormenta con su mamá

    • Es que una tormenta tiene magia. Me encantan.
      Mi primera idea era contar una historia de miedo durante una tormenta, pero me explayé tanto, que me quedé a medio camino.

      Me gusta

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