No me pises que llevo chanclas

Sus ojos anegados en lágrimas esperando el autobús de la mano de su mamá. No entendía nada.

Ahora le dijeron que su papá ya no viviría con ellas, que podría verlo pero ya no la arroparía cada noche, no le haría el desayuno los fines de semana, no iría a buscarla al colegio. Bueno, dicen que sí, que más adelante cuando lo diga el juez. No entiende nada.

Y la vida siguió.

Con sus padres separados, sus abuelos jugaron un gran papel en su vida, en su vida cotidiana, en sus ideas, en su modo relajado y optimista de sentir la vida. Ellos le aportaban la tranquilidad. Se ponían a su lado para solucionar problemas. Para responder preguntas. Para cogerla de la mano si lo necesitaba. Para darle un abrazo en los días más tristes. Pero algo muy importante se había roto y costaba remendarlo. Aún ahora.

Claro que había pasado por allí en todos esos años, pero de puntillas. Es la fiesta del pueblo, como en aquella ocasión y hay que quebrar ese sentimiento amargo, eso dice su chaval, su pareja. Pasaron por la plaza de la mano, riendo con uno de esos comentarios irónicos a los que eran tan aficionados. Se pararon. Sí, justo ahí. En la parada del autobús. Él le levantó la barbilla y depositó en sus labios un beso.

Solo quince años y ya saben de penas.

Su chaval no la estresaba con un carácter exigente. Era muy de hablar, de silencios cuando era menester. Muy cariñoso, pero sin monopolizar su tiempo.

De todas formas, tenía miedo de entregar su confianza, le costaba un mundo. “No me pises que llevo chanclas” como aquel grupo que escuchaba su padre.

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4 comentarios en “No me pises que llevo chanclas

    • El sufrimiento no entiende de edades. No me gusta que lo que cuento tenga un regusto amargo, pero a veces hay que retratar lo que nos rodea fielmente.
      Por experiencia propia te digo que queda ahí para siempre aunque luego hagas tu vida.
      Bueno, es viernes, qué más podemos pedir?

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  1. Así es la condición humana, mas allá del carácter de cada cual: no nos gusta mostrar las heridas. Incluso cuando han cicatrizado… no es fácil decidir a quien se le muestran !!
    Como tampoco es fácil entrar en un corazón herido…

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    • Esas cicatrices, y a pesar de los años, permanecen en tu piel como cuando escribes algo en tu mano y luego quieres borrarlo, cuesta, hay que aplicar bastante agua y jabón.
      Mi experiencia me dice que meterlo en un cajón y tirar la llave no funciona. Y te diré más, la rabia que sientes por ver truncada tu vida, egoístamente, es lo que perdura. Pero bueno, este otoño va a darnos muchas alegrías, creo.

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