Un día a medida

Leo, de Leopoldo, y Gervasio sentados, más bien abandonados en sendos sofás a ambos lados de la chimenea. Uno leyendo, el otro afilando lápices.

De vez en cuando el uno y el otro levantan los ojos y se miran. Ya lo han hablado, es absurdo ir contando los años que llevan juntos, pero cuando sobrepasaron los treinta hasta a ellos les sorprendió que rondando esas fechas los detalles, las miradas, las atenciones se hacían más presentes, no como algo obligado, sino como un guiño a su empeño. Porque sí, había que currarse la felicidad, los instantes que nos llenan de ternura.

Hoy por ejemplo. Un día cualquiera. Pues no!

Sábado se convirtió en un día zen, muy zen, cuando decidieron que la compra de vituallas no podía restar horas al descanso. Aromas, el del pan tostado, el del café, la mermelada de moras que hicieron en plan experimental, y la mesa puesta al lado de la ventana. Y música. La banda sonora es imprescindible. Pero bajita y relajante, con un toque de marcha porque el día acaba de empezar.

Sobre las once vendrá su amiga Juana a traerles la manta de lana hecha a mano con cuadraditos de colores, algo que deseaban tener hacía mucho tiempo y qué mejor que ese día. La chimenea estaba encendida, pero arroparse con la manta era una forma entrañable de preparar el escenario.

Para nada van a tener tiempo esta tarde. Tarde monotemática dedicada a un maratón de toda una temporada de su serie favorita. Siete episodios, recogidos, resguardados en una esquina y guardados con siete llaves. Costó y mucho hacer oídos sordos a todos los comentarios, cuando en relidad se morían de ganas por saber, pero ay! Qué son siete episodios, para ellos, en exclusiva, esta tarde. Esta tarde, noche.

Y para reponer energía y conquistar los siete reinos, unos canelones de espinacas y atún y tarta de queso.

Ah! Gervasio afila lápices porque Leo escribe con ellos y le gustan con la punta muy muy fina. Y él tiene el detalle.

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2 comentarios en “Un día a medida

    • Acabo de afilar el lápiz, para unas cuantas historias aún dará.
      Y además estamos entrando en el otoño, aunque el calendario quiera llevarnos la contraria, y es el momento ideal para que en este escenario tan romántico y hermoso surjan muchas, muchas historias

      Me gusta

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