No quiero que mi culo huela a frutas del bosque

De una forma tajante y blandiendo la caja de toallitas para el culo, con el semblante serio, casi sin levantar la voz.

A sus cuatro años ya había aprendido que podía conseguir más cosas con tranquilidad que con berrinches. Con dos años su papá lo llevaba en velero por la ría, siempre al atardecer y en días de calma para evitar situaciones estresantes y que todo fuera como la seda. Izar y recoger velas, nudos, tirar el cabo, virar, atracar. Salir a navegar con su papá era su gran pasión.

Llega a casa después de pasear con su abuela por el puerto y se echa a los brazos de su padre. “Abuela dice que hay buena mar, salimos a la tarde?”

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2 comentarios en “No quiero que mi culo huela a frutas del bosque

  1. Como es la sensación de navegar en un día de calma ?? Mi primera asociación de ideas es el recuerdo de la sensación que tuve al meterme en el agua hace unos días en Santa Cristina… y con el agua tan en calma que parecía una piscina !!

    (Tengo que aprender a nadar)

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  2. Tendrá que contestarte el físico. De oidas sé que ha disfrutado mucho, muchísimo.
    Estoy en el Club Naútico escribiendo este comentario y tengo unas vistas de lujo. A lo lejos los niños de la escuela de vela apuran su último día. Te imaginas lo que llevan que contar, navegar en un velero, aprender a gobernarlo va a ser toda una historia.

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